El origen de los saludos de navidad

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  • 20 diciembre, 2023

Recuerdos del pasado

SALUDOS NAVIDEÑOS

La época cuando el cartero nos traía los sobres con cartas y tarjetas de navidad

 

Las primeras tarjetas de Navidad comerciales fueron patrocinadas en 1843 por Sir Henry Cole en Londres, y ofrecían una ilustración de Juan Callcott Horsley. La estampa de una familia que bebía vino junto con un niño pequeño se manifestó polémica, pero la idea era astuta: Cole había ayudado a introducir el Correo a Penique tres años antes. Una serie de 1000 tarjetas fue impresa y vendida por un chelín cada una.

 

 

“Una serie de 1000 tarjetas fue impresa y vendida por un chelín cada una.”

Las primeras tarjetas inglesas raramente mostraron imágenes del invierno o de temas religiosos, favoreciendo en su lugar las flores, las hadas y otros diseños imaginarios que recordaran al receptor el acercamiento de la primavera. Las imágenes chistosas y sentimentales de niños y de animales fueron cada vez más populares al igual que las formas, las decoraciones y los materiales cada vez más elaborados. En 1875 Louis Prang se convirtió en la primera impresora en ofrecer tarjetas en América, y no obstante el renombre de sus tarjetas, las imitaciones baratas lo llevaron fuera del mercado. El advenimiento de la postal fue el inicio de un declive de las tarjetas elaboradas al estilo victoriano, pero hacia los años 1920, las tarjetas con sobres habían vuelto

 

ingresa la fotografía en la postal navideña

 

 

Las tarjetas continuaron desarrollándose a través del siglo xx con cambios de gusto y técnicas de impresión. Las dos guerras mundiales trajeron tarjetas con temas patrióticos. Las tarjetas de estudio con imágenes de historieta y a veces humor arriesgado calaron en los años 1950. Imágenes nostálgicas, sentimentales y las imágenes religiosas fueron luego de nuevo populares, y las reproducciones de tarjetas victorianas y eduardianas son fáciles de obtener.

 

 

 

 

“ La tecnología fue también la responsable del declive de la tarjeta de Navidad impresa.” 

La tecnología fue también la responsable del declive de la tarjeta de Navidad impresa. El número estimado de tarjetas recibidas por hogar en los Estados Unidos cayó de 29 en 1987 a 20 en 2004 [1] ya que la generalización de los teléfonos móviles permitió un contacto más frecuente y acostumbró a las nuevas generaciones a utilizarlos en vez de los textos manuscritos – unido especialmente a la disponibilidad de páginas web que ofrecen tarjetas digitales de Navidad gratis por correo electrónico. No obstante, con un total de 1900 millones de tarjetas enviadas tan sólo en los Estados Unidos en 2005, las tarjetas navideñas tradicionales no desaparecieron totalmente.

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Tsunekawa el arte de fotografiar y el fin de los grandes estudios

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  • 4 febrero, 2020

[tatsu_section padding= «90px 0% 90px 0%»][tatsu_row layout= «1/2+1/2»][tatsu_column layout= «1/2»][tatsu_text max_width= «» wrap_alignment= «center» animation_type= «fadeIn»]El fin de los últimos estudios fotográficos  

Al menos una vez al año, y casi como un ritual, me detenía unos minutos frente a la vitrina del estudio fotográfico Vallmans, en medio de cortinas de terciopelo, marcos de madera, el viejo fotógrafo presentaba a manera de exposición sus obras, los rostros del maestro Bianchi, el pianista Roberto Bravo, junto a una joven Gianet Acevedo , alternaban el espacio con fotos de pasaporte o de currículo.

Era común ver en primavera, largas filas de escolares que esperaban su turno para fotografiarse para el anuario de su colegio. Varias generaciones de estudiantes fueron inmortalizados con tomas de un impecable blanco y negro, con una fuerte luz cenital y con retoques hecho a mano.

Hace dos años , la vitrina había desaparecido, en su lugar , insípida esponjas para rellenar cojines ocupaban el lugar de las hermosas fotografías, que marcaron parte de la historia de un Santiago que se fue.

Al igual que Vallmans desaparecieron otros estudios , Pressuto, Marion y el emblemático fotografía japonesa Tunekawa .

Sin aviso y en silencio cerraron sus cortinas y desaparecieron

el estudio en su ultima ubicación

el estudio en su ultima ubicación

[/tatsu_text][tatsu_text max_width= «» wrap_alignment= «center» animation_type= «fadeIn»]La fotografía una cosa seria

 

No hace mucho tiempo atrás, era común ver a familias con sus mejores galas asistir a un estudio y realizarse una fotografía . La fotografía en esos entonces era una cosa seria, una forma de perpetuidad en el tiempo, una forma de decir. Aquí estoy , así era , así fui, un testimonio para siempre. De esa forma llegaron a mis manos los retratos de mis tatarabuelos, de severa mirada y brazos cruzados, de los ojos transparentes de mi abuela con moño en la cabeza y retoques de pincel sobre su pelo. Después casi 100 años , Me parecen decir “aquí estamos” “así fui”

DkL1RdXXoAAKNPT[/tatsu_text][tatsu_text max_width= «» wrap_alignment= «center» animation_type= «fadeIn»]El arribo Tsuunekawa y el arte de fotografiar

 

En el año 1922 , un joven japonés, llamado Tsunekawa, sin mayor experiencia que sus ganas , llega a un Chile de bonanzas económicas, pronto se pone a trabajar como vendedor viajero, almacenero, y asistente del estudio Fotográfico Nanyo , donde aprende el oficio de fotógrafo .

Luego de algunos años se independiza y crea el estudio “Fotografía japonesa Tunekawa , pasa por varios locales , en agustinas, San Antonio, hasta finalmente instalarse en calle Merced 336, donde estuvo hasta su cierre .

Rápidamente su sello se fue conociendo e imponiendo . Iluminaba con varios focos, dirigidos en varios ángulos, toda una novedad para la época, Utilizaba hermosos telones de fondo, para darle mayor atmosfera, utilizaba una técnica de superponer negativos. Pero su mayor sello , era colorear a mano las fotografía, utilizando pastel seco difuminado.

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Usaba una enorme cámara de placas , usando solo formatos grandes – 18×24, 13×18, 10×15.

Retrato a la alta sociedad santiaguina , presidentes, políticos, doctores, abogados, y las mas distinguidas damas capitalinas posaron frente a su lente .

En sus formatos de vidrio de gran tamaño y siempre usando el lente en su máxima apertura , logrando el mayor volumen , convirtiéndose en su sello.

Al momento de realizar un retrato, sacaba una toma o a lo sumo tres para cada retrato. ( Muy distinto a las 50 tomas o mas que realizan algunos fotógrafos hoy en día)

En 1985, Kyutaro Tsunekawa, después de casi 50 años de trabajar su estudio de fotografía japonesa, falleció . Trabajo hasta día antes de morir.

 [/tatsu_text][tatsu_text max_width= «» wrap_alignment= «center» animation_type= «fadeIn»]La era digital, y el fin del retrato

No creo que lo digital fuera el verdugo que puso fin a los de los antiguos estudios, ni el hecho que las cámaras y su técnica fueran mas accesibles para todos, tampoco creo que el retrato fuera una moda pasajera. Lo que cambio realmente fuimos nosotros, trivializamos la fotografía, la sacamos de su podio y la desacralizamos, nos inundamos de selfies, nos fotografiamos en el baño, en la cama donde sea y como sea.

En esa condición, la solemnidad de un Tsunekawa no tiene cabida en estos tiempos.

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Los últimos fotógrafos sobrevivientes debimos recurrir a diferentes recursos para existir, disfrazamos a la gente y la convertimos en lo que no son.

Tsunekawa y sus tres certeros y exactos disparos fotográficos no hubiera sobrevivido a los nuevos clientes del nuevo milenio, que mas que la foto buscan cantidad de fotos, acostumbrados a la inmediatez , al oferton al combo al pack.

Mientras millones de fotografías digitales se pierden en memorias y dispositivos olvidados , los que nunca serán recordados, la fotografía de mía abuela de celestes ojos de cielo me sigue diciendo : Aquí estoy , así fui.

 

 

Ana Zoe[/tatsu_text][/tatsu_column][tatsu_column layout= «1/2»][/tatsu_column][/tatsu_row][/tatsu_section]

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