Nuevos retratos para niños

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  • 3 enero, 2023

Preguntas frecuentes para una sesión fotográfica de la serie pescador

 

Quienes se pueden retratar?

La fotografía está diseñada para niños y niñas desde los 8 meses

( que se puedan mantener por sí solos) hasta los 10 años.


Cuantos niños se pueden retratar ?

El set está diseñado solo para un niño y no permite fotografiar a dos o más niños.

 

Debo trae el vestuario?

El vestuario y accesorios lo proporciona el estudio, tenemos diversas tallas diseñada y confeccionadas según los requerimientos de la fotografía.

 

 

Que promedió de tiempo dura la sesión?

 

En principio siempre reservamos 1 hora 30 minutos, tiempo que designamos para ambientar , jugar con los niños y realizar los cambios de vestuarios. Los niños posando en el set tiene una duración de 10 a 20 minutos.

 

Qué pasa si mi hijo se pone a llorar durante toda la sesión?

El estudio tiene una garantía que aplicamos en estos casos. No formamos a los niños a estar en el set o a sonreír. Paramos la sesión y procuramos de generar un clima de tranquilidad y seguridad en los niños (tenemos diversas técnicas) , si  a pesar  de ello, el niño no se calma, repetiremos la sesión , en otro día , sin costo adicional para ti. La idea es que te puedas llevar una buena fotografía y recuerdo.

 

Puedo traer mis propios accesorios y vestuarios para la sesión?

 

El diseño de accesorios y vestuario fueron confeccionados con una paleta de colores y texturas propios del estudio fotográfico el que dan un acabado característico a las fotografías de Ana Zoe . En ese aspecto el estudio no utiliza elementos que estén fuera sed su diseño original.

 

Puedo tomar fotografías con mi celular durante la sesión?

 

Queda terminante prohibido el registro fotográfico, digital realizado por diferentes dispositivos durante la sesión, como así mismo fotografiar las pantallas de computador donde se exhiban las tomas fotográficas realizadas por el estudio.

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Tsunekawa el arte de fotografiar y el fin de los grandes estudios

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  • 4 febrero, 2020

[tatsu_section padding= «90px 0% 90px 0%»][tatsu_row layout= «1/2+1/2»][tatsu_column layout= «1/2»][tatsu_text max_width= «» wrap_alignment= «center» animation_type= «fadeIn»]El fin de los últimos estudios fotográficos  

Al menos una vez al año, y casi como un ritual, me detenía unos minutos frente a la vitrina del estudio fotográfico Vallmans, en medio de cortinas de terciopelo, marcos de madera, el viejo fotógrafo presentaba a manera de exposición sus obras, los rostros del maestro Bianchi, el pianista Roberto Bravo, junto a una joven Gianet Acevedo , alternaban el espacio con fotos de pasaporte o de currículo.

Era común ver en primavera, largas filas de escolares que esperaban su turno para fotografiarse para el anuario de su colegio. Varias generaciones de estudiantes fueron inmortalizados con tomas de un impecable blanco y negro, con una fuerte luz cenital y con retoques hecho a mano.

Hace dos años , la vitrina había desaparecido, en su lugar , insípida esponjas para rellenar cojines ocupaban el lugar de las hermosas fotografías, que marcaron parte de la historia de un Santiago que se fue.

Al igual que Vallmans desaparecieron otros estudios , Pressuto, Marion y el emblemático fotografía japonesa Tunekawa .

Sin aviso y en silencio cerraron sus cortinas y desaparecieron

el estudio en su ultima ubicación

el estudio en su ultima ubicación

[/tatsu_text][tatsu_text max_width= «» wrap_alignment= «center» animation_type= «fadeIn»]La fotografía una cosa seria

 

No hace mucho tiempo atrás, era común ver a familias con sus mejores galas asistir a un estudio y realizarse una fotografía . La fotografía en esos entonces era una cosa seria, una forma de perpetuidad en el tiempo, una forma de decir. Aquí estoy , así era , así fui, un testimonio para siempre. De esa forma llegaron a mis manos los retratos de mis tatarabuelos, de severa mirada y brazos cruzados, de los ojos transparentes de mi abuela con moño en la cabeza y retoques de pincel sobre su pelo. Después casi 100 años , Me parecen decir “aquí estamos” “así fui”

DkL1RdXXoAAKNPT[/tatsu_text][tatsu_text max_width= «» wrap_alignment= «center» animation_type= «fadeIn»]El arribo Tsuunekawa y el arte de fotografiar

 

En el año 1922 , un joven japonés, llamado Tsunekawa, sin mayor experiencia que sus ganas , llega a un Chile de bonanzas económicas, pronto se pone a trabajar como vendedor viajero, almacenero, y asistente del estudio Fotográfico Nanyo , donde aprende el oficio de fotógrafo .

Luego de algunos años se independiza y crea el estudio “Fotografía japonesa Tunekawa , pasa por varios locales , en agustinas, San Antonio, hasta finalmente instalarse en calle Merced 336, donde estuvo hasta su cierre .

Rápidamente su sello se fue conociendo e imponiendo . Iluminaba con varios focos, dirigidos en varios ángulos, toda una novedad para la época, Utilizaba hermosos telones de fondo, para darle mayor atmosfera, utilizaba una técnica de superponer negativos. Pero su mayor sello , era colorear a mano las fotografía, utilizando pastel seco difuminado.

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Usaba una enorme cámara de placas , usando solo formatos grandes – 18×24, 13×18, 10×15.

Retrato a la alta sociedad santiaguina , presidentes, políticos, doctores, abogados, y las mas distinguidas damas capitalinas posaron frente a su lente .

En sus formatos de vidrio de gran tamaño y siempre usando el lente en su máxima apertura , logrando el mayor volumen , convirtiéndose en su sello.

Al momento de realizar un retrato, sacaba una toma o a lo sumo tres para cada retrato. ( Muy distinto a las 50 tomas o mas que realizan algunos fotógrafos hoy en día)

En 1985, Kyutaro Tsunekawa, después de casi 50 años de trabajar su estudio de fotografía japonesa, falleció . Trabajo hasta día antes de morir.

 [/tatsu_text][tatsu_text max_width= «» wrap_alignment= «center» animation_type= «fadeIn»]La era digital, y el fin del retrato

No creo que lo digital fuera el verdugo que puso fin a los de los antiguos estudios, ni el hecho que las cámaras y su técnica fueran mas accesibles para todos, tampoco creo que el retrato fuera una moda pasajera. Lo que cambio realmente fuimos nosotros, trivializamos la fotografía, la sacamos de su podio y la desacralizamos, nos inundamos de selfies, nos fotografiamos en el baño, en la cama donde sea y como sea.

En esa condición, la solemnidad de un Tsunekawa no tiene cabida en estos tiempos.

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Los últimos fotógrafos sobrevivientes debimos recurrir a diferentes recursos para existir, disfrazamos a la gente y la convertimos en lo que no son.

Tsunekawa y sus tres certeros y exactos disparos fotográficos no hubiera sobrevivido a los nuevos clientes del nuevo milenio, que mas que la foto buscan cantidad de fotos, acostumbrados a la inmediatez , al oferton al combo al pack.

Mientras millones de fotografías digitales se pierden en memorias y dispositivos olvidados , los que nunca serán recordados, la fotografía de mía abuela de celestes ojos de cielo me sigue diciendo : Aquí estoy , así fui.

 

 

Ana Zoe[/tatsu_text][/tatsu_column][tatsu_column layout= «1/2»][/tatsu_column][/tatsu_row][/tatsu_section]

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